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Complots para asesinar a Fidel Castro, la búsqueda de una stripper llamada Kitty, las listas negras en Hollywood y hasta la posibilidad de que Lee Harvey Oswald haya pertenecido a la CIA se mencionan en los nuevos materiales sobre el magnicidio en Dallas

Aunque se estima que los más delicados no se conocerán hasta dentro de seis meses, entre los 2.891 documentos sobre el asesinato de John F. Kennedy que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hizo públicos por primera vez, hay varias perlas sobre espionaje y conspiraciones en los momentos más agudos de la Guerra Fría.

Un equipo de periodistas de The Washington Post —Michael E. Miller, Ian Shapira, Michael E. Ruane, Michael S. Rosenwald, Tom Jackman, Rachel Weiner, Devlin Barrett y Greg Miller, entre ellos— revisó las miles de páginas publicadas en los Archivos Nacionales y encontró informaciones increíbles.

USD 100.000 para matar a Fidel Castro


Un memorándum de la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) describe un encuentro entre exiliados cubanos que intentaron ponerle precio a la cabeza de Fidel y Raúl Castro y Ernesto Che Guevara en 1964. Pero la cifra de USD 150.000 (más USD 5.000 para gastos) por el líder de la Revolución Cubana les pareció demasiado alta.

En una reunión siguiente, las cuentas se moderaron a USD 100.000 por Fidel Castro y USD 20.000 por Raúl Castro y Guevara, cada uno.

Una rebaja importante: ¿USD 2 centavos por Fidel Castro?

Un plan del Pentágono, la Operación Bounty, imaginó el derrocamiento del gobierno cubano. Según otro documento, en ese escenario se pagaría una recompensa por "matar o entregar con vida a comunistas reconocidos". La Agencia Central de Inteligencia (CIA) iba a arrojar volantes con la información, y los cubanos debían: 1) conservar uno para presentarlo con 2) prueba "concluyente" de la muerte de una persona y 3) el carnet partidario de esa persona.

Aunque por un funcionario alto se pagaría hasta USD 100.000 y por un director de departamento hasta USD 57.500, la cifra de la cabeza de Fidel Castro se reduciría al honor simbólico de USD 2 centavos.

Tras los pasos de Kitty, la stripper

En la investigación de Jack Ruby, el dueño de un nightclub en Dallas que disparó a Lee Harvey Oswald el 24 de noviembre de 1963, a dos días del magnicidio de JFK, el FBI intentó ubicar a una de sus amigas, la stripper Kitty, cuyo apellido se desconocía, según un archivo. La pista se perdió en Nueva Orleans, donde se había suicidado meses antes Kitty Raville, y donde vivía Kitty DeVille, quien ya no trabajaba como stripper.


No, Fidel Castro no mató a JFK

Un borrador del informe de Comité sobre Asesinatos de la Cámara de Representantes exculpó a Fidel Castro de cualquier vínculo con el magnicidio en Dallas, el 22 de noviembre de 1963. "El Comité no cree que Castro haya asesinado al presidente Kennedy, porque semejante acto, si se descubriera, le hubiera otorgado a los Estados Unidos la excusa para destruir a Cuba. El riesgo no hubiera valido la pena", dice.


¿Lyndon B. Johnson fue miembro del Ku Klux Klan?

Un memo interno del FBI fechado en mayo de 1964 citó a un informante que aseguró tener "documentos que prueban que el presidente Johnson fue un miembro del KKK en Texas al inicio de su carrera política". Sin embargo, no muestra la presunta evidencia.

Los complots de la CIA para matar a Fidel Castro

Según un famoso documental de BBC, 638 maneras de matar a Castro, la inteligencia de los Estados Unidos hizo cientos de intentos, de los serios a los delirantes, para eliminar al líder cubano. Uno de los documentos desclasificados alude a uno de ellos: el traje de buceo contaminado que el abogado James B. Donavan —retratado por Steven Spielberg en su película El puente de los espías— debía regalarle a Castro durante su negociación de la libertad de los detenidos tras la invasión en Bahía de Cochinos.

"Se sabía que a Fidel Castro le gustaba bucear", dice el texto. "El plan de la CIA era espolvorear el interior del traje con el hongo causante de micetoma, una enfermedad cutánea crónica e incapacitante, y con el bacilo de la tuberculosis el equipo respiratorio". Pero Donovan no se prestó, y le regaló a Castro un traje de buceo limpio.

También se cita la búsqueda fallida de un molusco caribeño con caparazón lo suficientemente grande como para cargar explosivos que volaran a Castro en el mar y la lapicera con una aguja hipodérmica que hubiera permitido a un cubano reclutado por la CIA inyectar veneno a Castro (pero el agente se negó porque hubiera implicado estar demasiado cerca de su objetivo).

Listas negras en Hollywood

Muchos de los documentos cubren las dos décadas anteriores a la muerte de Kennedy: los que revelan los esfuerzos del FBI contra los sospechosos de comunismo en los Estados Unidos. Se menciona, por ejemplo, el intento fallido de instalar micrófonos para escuchas ilegales en la casa del guionista John Howard Lawson, sospechoso de ser miembro del Partido Comunista en California y uno de los primeros profesionales del cine proscripto, entre "los 10 de Hollywood".

Un Partido Comunista sobre ruedas

Otros de esos documentos muestran que durante años el FBI siguió de cerca las reuniones del Partido Comunista en Dallas: el grupo político era tan pequeño —cinco o seis personas— que muchas veces las reuniones se realizaban dentro de un automóvil.


Roces entre el FBI y la CIA

Como parte de la competencia histórica entre las agencias de seguridad, los documentos citan al famoso director del FBI J. Edgar Hoover: "Cada vez le decimos más a la CIA sobre nuestras operaciones internas, siempre en nuestro perjuicio. Quiero que esto se termine", se quejó.

Castro se cae en cuestión de semanas

Muchos de los documentos muestran que el FBI intentó disuadir a los grupos anticastristas de Miami, entre ellos el de Orlando Bosch, de intentar invasiones armadas a la isla. Uno de ellos, de 1959, explica que "la situación es tan mala en Cuba que bien puede suceder una contrarrevolución interior". Un informante aludió a la competencia entre distintos exilados por reemplazar a Fidel Castro, quien "no puede durar más de dos meses".

Entonces, ¿Lee Harvey Oswald era de la CIA?

Entre los archivos se encuentra la declaración que en 1975 Richard Helms, ex director de la CIA, dio a la Comisión Presidencial sobre Actividades de la CIA. Uno de los abogados del grupo, David Bellin, le preguntó a Helms:

—La última parte de mi investigación tiene que ver con las acusaciones de que la CIA estuvo involucrada de alguna manera conspirativa con el asesinato del presidente Kennedy. En tiempos de la Comisión Warren, usted era Vicedirector de Planes, ¿correcto?

—Eso creo —respondió Belin.

—¿Existe alguna información vinculada al asesinato del presidente Kennedy que de alguna manera muestre que Lee Harvey Oswald era de alguna forma un agente de la CIA o un agente… —pregunta Bellin, y allí se corta el documento.

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